Ya tenemos aquí al invierno! Ayuda a tus defensas para afrontar el frío.

Con la llegada del frío, ponemos a prueba nuestro sistema inmunológico. Si éste no está lo suficientemente fuerte, los cambios bruscos de temperatura pueden traernos resfriados, gripes, tos u otros problemas que influyen directamente sobre nuestro estado de salud.

El clima frío provoca un menor suministro de sangre a las extremidades para poder garantizar el calor corporal en las zonas “importantes” del cuerpo, como el corazón, y cerebro. Esta reducción en el flujo sanguíneo significa que hay menos glóbulos blancos disponibles para combatir las enfermedades.

Los resfriados y la gripe no son causados ​​por el frío, sino que son causados ​​por infecciones virales de las vías respiratorias superiores. Suelen ser más frecuentes en los meses de invierno porque pasamos más tiempo en lugares cerrados, como en tiendas, centros comerciales y restaurantes, en estrecho contacto con otras personas, lo que nos hace más propensos a los contagios.

Consejos para combatir el frío

-Alimentarse bien: Una de las mejores maneras de mantenerse caliente en un clima frío es mediante la comida. En los meses más fríos del año, los guisos y las sopas pueden ser muy útiles.

-Bebidas calientes: Son una gran forma de combatir el frío, pero evita el alcohol y la cafeína porque realmente tendrán el efecto contrario y te harán perder calor más rápidamente. Tanto el café como el alcohol aumentan el flujo de sangre a las extremidades, así que aunque podemos tener la sensación de que tenemos menos frío, después de un tiempo el efecto es el contrario.

-Usar muchas capas de ropa: vestirse con varias capas de ropa más delgada proporciona un mejor aislamiento al frío que una sola capa gruesa. De esta forma conseguimos mantenernos calientes porque el aire (que funciona como aislante) queda atrapado entre las capas de ropa.

-Usar zapatos apropiados: Ésto es algo esencial. El suelo va a estar más frío que el aire, y si tus zapatos tienen suelas delgadas o están mojados por el agua, perderás una gran cantidad de calor corporal a través de los pies.

-Mantener la cabeza cubierta: Podemos perder entre un 40-45% de calor corporal por la cabeza. También podemos perder mucho calor a través del cuello, muñeca y tobillos. La cabeza recibe una gran cantidad de flujo de sangre pero tiene muy poca grasa para mantenerla aislada del frío.

Los complementos alimenticios a base de probióticos nos pueden ayudar a mejorar nuestras defensas

Refuerza tus defensas de forma natural

Para fortalecer el sistema inmune y subir las defensas del organismo para prevenir el desarrollo de algunas enfermedades y ayudar al cuerpo a reaccionar a aquellas que ya se han manifestado, es importante aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas y minerales, disminuir el consumo de fuentes de grasa, azúcar y de alimentos industrializados que contengan colorantes y conservantes, pudiendo ser indicado la ingesta de medicamentos o suplementos que ayuden a aumentar la inmunidad, como el complemento alimenticio de Nutralie a base de probióticos.

Sin embargo, mantener un estilo de vida saludable también es una de las mejores estrategias para mantener el sistema natural de defensa del organismo fuerte y eficiente, por esto se recomienda no fumar, comer alimentos sanos, practicar actividad física de intensidad leve a moderada regularmente, mantener el peso adecuado, dormir de 7 a 8 horas por noche, evitar el estrés y consumir bebidas alcohólicas con moderación. Estos hábitos deberían mantenerse siempre, no sólo en momentos en que la persona se encuentra enferma o que esté más débil pudiendo enfermarse con facilidad.

 

Probióticos y sistema inmunológico

Los probióticos tienen un papel importante en la regulación del funcionamiento de la respuesta inmunitaria a través de la microbiota intestinal, la cual a su vez influye en el sistema inmunitario. Las bacterias probióticas comparten con las bacterias  intestinales un papel esencial en la estimulación y el desarrollo del sistema inmunológico intestinal y especialmente en la tolerancia de los alimentos y otros componentes ambientales, así como de las bacterias inherentes al organismo que componen la microbiota intestinal. El mantenimiento del equilibrio entre esta tolerancia y la respuesta inflamatoria o alérgica representa el principal desafío del sistema inmunitario y su alteración  puede contribuir a la aparición de numerosas enfermedades tales como las enfermedades inflamatorias intestinales o las alergias a los alimentos.

Hay numerosos estudios que indican que varias cepas probióticas y sustratos probióticos pueden ser útiles para reforzar la respuesta inmunitaria. En situaciones de estrés psicológico y físico, los probióticos pueden aliviar en cierta medida el efecto depresor sobre el sistema inmunitario producido por dichas situaciones.

Algunas cepas de lactobacilos pueden reducir la incidencia de los síntomas de afecciones respiratorias.

En los últimos años se ha generado un debate sobre la necesidad de incluir en la alimentación complementos probióticos, que incluyen Lactobacillus, Bifidobacterias y Estreptococos. De hecho, numerosas investigaciones demuestran la eficacia de estos alimentos que, a nivel general, inciden positivamente en el sistema inmunológico.


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